Lloramos cuando estamos enamorados de alguien, de alguien
que nunca podrá estar contigo, pero aun así hay días que no sabes que es lo que
sientes, que es lo que verdaderamente necesitas y vuelves a llorar. Poco a poco
nos vamos acostumbrando, lloramos por costumbre, sin importar el motivo, aunque
no tengamos. Deberíamos darnos cuenta de una vez por todas que las alegrías o
tristezas no solo nos llegan a nosotros, pero todos tenemos días buenos y
malos. Debemos aceptar todas las tristezas y si hace falta llorar por ellas,
pero lo más importante es alegrarnos por las cosas buenas, por la gente que
conoces, los que te quieren, los que te ayudan y por todo lo que tienes. Es más
importante que valoremos todo lo bueno que tenemos tanto amigos como familiares
y si hay alguien que te hace pasarlo mal debes dejarlo atrás no vale la pena.
“Quien hoy no te valora, mañana te extraña”
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